Me he subido a un escenario
Mi amor a la música es de toda la vida, y ha ido mutando de una manera poco previsible. Recuerdo que mis primeras influencias fueron mi hermana escuchando un poco de Queen y ya entendiendo que había que prestar atención a esa banda, pero mis gustos...


Me he subido a un escenario
Mi amor a la música es de toda la vida, y ha ido mutando de una manera poco previsible. Recuerdo que mis primeras influencias fueron mi hermana escuchando un poco de Queen y ya entendiendo que había que prestar atención a esa banda, pero mis gustos musicales fueron yendo y viniendo de manera sinuosa.
Mi primer cassette fue Yendo de la cama al Living de Charly García. Me lo regalaron mis viejos y recuerdo haberlo escuchado muchas veces; de hecho, mis compañeros del primario eran bastante fans de Charly y siempre que nos juntábamos, sonaba algún disco de él.
Para mi adolescencia, cuando empecé a ir a bailar, empezaba a ponerse de moda la música electrónica y más del estilo acid house, de hecho, cuando iba siempre sonaba Erasure y Depeche Mode. Erasure fue una banda temporal en mi vida, que hoy en día sí lo llego a escuchar en un casamiento, todo bien, agito, pero Depeche Mode es una banda que decididamente me marcó. El disco 101 que hacer referencia a recital número 101, me gustó como estaba grabado, la música era hiper pegadiza y recuerdo que fue de las primeras canciones que realmente podía entender lo que cantaban, aún sin leer las letras.
En el colegio secundario, había algunos chicos que estaban mucho más inclinados por el metal, había uno que escuchaba Slayer, otro que escuchaba Judas Priest y yo no estaba ni cerca de eso, pero pasaron un par de cosas que decididamente hicieron un cambio en mí.
Recuerdo que estábamos en un local de videojuegos y uno de estos pibes, agarra la famosa rocola y pone Evitando el Ablande de Hermética y me explotó la cabeza, me encantó y después de eso empecé a buscar a esa banda para escucharla. Hermética tuvo un impacto en mí muy fuerte, porque su música tenía esa velocidad que mi cabeza cada tanto necesitaba, porque las letras estaban socialmente asociadas con cosas que me pasaban y porque era un gran símbolo de rebelión en mi casa.
El otro evento importantísimo que me marcó a nivel musical, fue Divididos. Banda que fui a ver alrededor de 27 veces si mi memoria no me falla y lo fui a ver a muchos lados. Inclusive, una vez me los encontré en el aeropuerto de Bogotá.

Acá es donde se empieza a conectar todo con todo, la música era simplemente genial, varios años adelantado con lo que venían haciendo el resto de las bandas y por otro lado, sobre todo en sus comienzos, era un power trio que te demolía la cabeza en vivo. No se si era la ecualización, que Arnedo (el bajista) metía 2 millones de notas por compás o porque simplemente entendían como generar química, pero consideraba que el apodo de ellos La aplanadora del rock era extremadamente bien llevado.
Los primeros recitales que fui, estaba todavía Gil Solá en la batería, que considero que con él sacaron los dos mejores de todos sus discos, Acariciando lo Áspero y La era de la boludez. Infinita afluencia al funk, Arnedo usando todas las técnicas habidas y por haber para que el bajo suene lo más poderoso posible. Ese bajo híbrido que está destruido que suena como los dioses.
Divididos me generaba algo que no me generaba ninguna otra banda, y por sobre todas las cosas, cómo sonaba ese bajo; tal es así que cuando iba a los recitales con mis amigos, yo les decía: muchachos, los espero en la baranda y Arnedo como si fueran coordenadas. Me parecía increíble lo que hacía en muchos temas, pero principalmente en Aladelta en donde me llamaba terriblemente la atención que pueda seguir dos ritmos distintos con una sola mano. Estaba fascinado.
El tiempo luego te muestra, que Arnedo no es el tipo más virtuoso de la tierra tocando el bajo, hay otros bajistas argentinos que considero que son más prolijos y mucho más virtuosos, como Pedro Aznar, Javier Malosetti e inclusive Brenda Martin; pero Arnedo tocaba lo que había que tocar, a la velocidad que había que hacerlo y al volumen que había que ponerlo para que realmente me atrape.
Tal es así, que un día dije, me tengo que comprar un bajo, tengo que hacer lo que hace este tipo, tengo que poder tocar. Conseguí un profesor de Bajo, fui un par de veces y me sugirió qué tipo de bajo debía comprarme. Así que fui a la calle Talcahuano de Capital Federal, entré a un lugar que me había recomendado el profe y me compré un Fender Jazzbass que todavía tengo. Lo tenía en la mano y obviamente surgió el y ahora que!?
En una situación que no terminé de entender, me llaman por teléfono y me mencionaron que había un pibe que tocaba la guitarra y otro que tocaba la batería que andaban buscando un bajista. Así que ahí aparecí yo y de un día para el otro estaba formando una banda de garage.
El experimento duró un poco más de un año, con muchas idas y vueltas y con algunas canciones compuestas, algunas de ellas inclusive considero que estaban bastante piolas. No tengo grabación de nada de lo que tocamos, pero ensayábamos todos los sábados en la casa de un amigo y lo más importante de todo es que nos súper divertíamos.
Fuimos aprendiendo a tocar un poco más cada uno, fuimos mejorando el equipamiento y empezamos a pensar las cosas de manera más seriamente. Yo escribí muchas de las letras y trataba de ponerle toda la magia que podía al bajo y era inevitable tratar de sonar como Arnedo. La influencia de ese tipo era realmente muy fuerte. De hecho, los covers que hacíamos, eran solamente de Divididos.
Un día, viene el violero y dice: aparentemente podríamos llegar a tocar en la fiesta de fin de año de la empresa, vamos, no? Obvio que sí. Así que nos preparamos, armamos el playlist, una bandera, revisamos el equipamiento ya mejorado, probamos sonidos y nos paramos adelante de los 100 tipos que estaban en la fiesta de fin de año de la empresa. Los nervios que tenía yo eran realmente importantes, me temblaban las piernas y los dedos. Primera vez adelante de un escenario tocando el bajo; instrumento que hacía unos meses atrás, jamás me había colgado. El recital fue digno y terminamos súper contentos de haber tocado; algo que inicialmente era juntarnos a ver qué onda, terminó en un pequeño y modesto recital que brindamos. No me lo voy a olvidar jamás.
Volvimos a tocar en otro lado, mejor sonido y ante más gente; de hecho fue la última vez que tocamos y que yo me subí a un escenario para deleitar a todos con el sonido de mi Jazzbass.
Tocar en una banda y aparte arriba de un escenario, te enseña muchas cosas, como por ejemplo, ponerte de acuerdo en cosas muy personales que no tienen un objetivo común; por ejemplo, uno en el trabajo discute sobre si hacemos A o B y eso en realidad está relacionado a que se hace uno u otra cosa porque acerca más a un objetivo común; pero acá, es me gusta más esto que lo otro y no hay un objetivo común, es un tema de gustos.
Negociar en la banda y ver qué pone cada uno es una gran labor, cada uno tiene que asumir un rol que lo tiene que mantener y no se tiene que volver loco si se terminan haciendo cosas que uno está en contra. La búsqueda de sonidos de cada uno de los integrantes es distinta, uno quiere ir más para un lado y otro quiere ir para un lado totalmente distinto, con lo cual también hay negociaciones ahí. Las bandas — como Divididos que evolucionan desde un Power Trio a una banda más cerca del Folklore hoy en día, se dan una en un millón, es cierto que cambiaron baterista mil veces, pero la química que hay entre Mollo y Arnedo es única.
La música une gente, une pasiones y es una hermosa manera de expresarse, cuando descargaba mis dedos haciendo un primitivo slap en ese Jazzbass me sentía muy bien, por más que jamás fui un virtuoso ni tenía el más mínimo plan de dedicarme a eso.
Aunque dejé la banda porque me fui a vivir afuera de Inglaterra, siempre tuve un bajo y siempre me lo cuelgo aunque sea 10 minutos para hacer alguna base o algo simple; el sentimiento que tengo cuando me lo cuelgo, es el mismo que tenía 20 años atrás cuando tocaba la banda. La música perdura por los años, sepan disfrutarla porque es maravillosa.
