Conviviendo con catástrofes naturales

Conviviendo con catástrofes naturales A diferencia de Argentina, Estados Unidos tiene un sinnúmero de catástrofes naturales con las cuales uno tiene que decidir con cuál convivir. En el Este, dependiendo dónde estés, pero al sur, estado de Florida,...

DDiego Varela|3 jul 2020|7 min de lectura
Conviviendo con catástrofes naturales

Conviviendo con catástrofes naturales

A diferencia de Argentina, Estados Unidos tiene un sinnúmero de catástrofes naturales con las cuales uno tiene que decidir con cuál convivir.

En el Este, dependiendo dónde estés, pero al sur, estado de Florida, tenés huracanes sistemáticamente todos los años, al norte, tenés las tormentas de nieve, básicamente todo queda inutilizado por algunos días. Me ha tocado un blizzard en New York y de milagro no quedé atrapado en el aeropuerto o bien llegando al aeropuerto. La nieve que cayó era realmente mucha, copos grandes y pesados que denotaban que no iba a ser simple la tarea. Al Centro de EEUU, tenés muchos tornados e inundaciones. Los tornados no son chiste, de hecho unos amigos que viven en Dallas la vez pasada nos mostraban fotos que estaban en un refugio porque estaba anunciado uno bastante grande en la zona que ellos viven. Por suerte no pasó nada. Al Oeste, tenés terremotos, que uno cuando se muda acá sabe que es zona sísmica y que tarde o tempranos te va a tocar uno. El único medianamente fuerte que hubo acá (4.7 en la escala de Richter) yo no estaba en USA, lo vivió la Negra (mi esposa) quien estuvo aterrada por unos días. Hay que tener mochila en el auto con elementos básicos por si te tenés que ir de raje. En las mesitas de luz tenés que tener linternas e inclusive en los colegios dan muchas instrucciones de cómo actuar ante un terremoto. El gran inconveniente que tienen los terremotos es que no se pueden predecir, existen aplicaciones que te pueden llegar a dar 3 segundos de anticipación, que entre tenerlos y no tenerlos, prefiero tenerlos. Otro gran inconveniente de West son los Wild Fires o sea, los incendios forestales. Sistemáticamente todos los años hay incendios que se dan por diversas razones, uno de ellos es que el clima que existe fuera de la bahía de San Francisco es desértico, desde Abril hasta Noviembre no llueve, pero ni una gota y el calor que hace es tremendo, ergo, se secan pastizales, montañas y todo lo que antes era verde, ahora se convierte en amarillo/dorado de la sequedad. A veces esto se convierte en sequías y el cuidado de agua se hace importante. Otro punto fundamental es el viento, que es tan fuerte que derriba torres de alta tensión y eso al caer sobre los terrenos secos, es fuego instantáneos y como hay mucho viento, se expanden con rapidez. El viento no es huracanado pero es suficiente como para que si estás al aire libre estés sumamente incómodo.

wildfiretoday.com

wildfiretoday.com

Este fin de semana estaba anunciado viento y obviamente teníamos reunión en casa con algunos amigos. Usamos la parrilla y tuvimos que hacerlo con mucho cuidado, tuve bastante suerte porque el viento fuerte arrancó una hora antes de que termine la cocción, con lo cuál no tuve problemas con el encendido ni con el control del fuego. Conectemos todo, parrilla, chispas, viento, todas las casas son de madera = un gran problema en puerta. Afortunadamente no pasó nada y pudimos disfrutar lo que las parrilla nos legó, pero el problema surgió al día siguiente.

Me despierto después de haber descansado tras un sábado adelante 8 horas de una parrilla y habiendo salido a correr en la mañana y me encuentro con un mensaje de texto de la vecina de enfrente quién me dice algo así: se cayó una ramita del árbol que está al lado del auto. El auto está bien. No le di mucha importancia, me preparé unos mates como todas las mañanas, desayuné y le comuniqué a la Negra esto que me había escrito la vecina. La Negra luego sale a ver y vuelve con cara de: esta chica necesita redefinir ramita. La foto del post es cómo nos encontramos el panorama, el auto se salvó de milagro y había otros troncos que estaban endebles y que seguramente con un poco más de viento iban a ceder.

El auto no lo podíamos sacar, estaba atrapado por las ramas y no parecía simple la labor. La Negra dice, primero vamos a cortar las ramas chicas, luego vamos por las más grandes y después trozamos el tronco; lucía como buen plan. Hay unas cosas que aparecen de manera inmediata en la casa que uno compra y son las herramientas. Cuando alquilábamos, teníamos un pequeño inconveniente y lo único que hacés es llamar al dueño de la casa y que lo arregle. Te quedas viendo tv mientras todos mueven su esqueleto resolviendo el problema y que aparte paga otro. El garage nuestro se fue poblando de múltiples herramientas que son principalmente para jardín, pero luego fueron evolucionando para todo tipo de eventos, como una sierra de carpintería, una aspiradora que te succiona gente que está en las antípodas y una hidrolavadora entre otras cosas. Nos munimos con dos tijeras de alto calibre, para cortar las ramas más grandes y luego trocearlas para poder mandarlas al tacho de desperdicios de jardín.

El tema de qué hacer con los desperdicios lleva un gran tiempo de aprendizaje, y no es intuitivo para las personas que no viven acá. Tenemos tres tachos distintos, uno que es para desperdicios de jardín, otro para reciclables y otro para basura. Para lo que es desperdicio de jardín tenemos 2 tachos (pedimos uno extra) porque como venimos haciendo muchas remodelaciones, siempre estamos necesitando más lugar que de costumbre. Toda la tarea de cortar las ramas en porciones más chicas estaba íntimamente ligado al tema del espacio que uno puede tener dentro de los tachos, que si bien son ultra voluminosos, no están preparados para que vos tales un árbol y acumules los desperdicios ahí. Así que con paciencia fuimos cortando el árbol en porciones cada vez más chicas y acomodando cuál Tetris todo el desperdicio. Teníamos ramas de 1 centímetro de espesor hasta troncos que tenían no menos de 12 centímetros, con lo cual la tijera todo bien, pero se necesitaba algo más instrumental para liquidar los troncos.

El esposo de la vecina que nos mandó el mensaje, se acerca a nosotros con una sierra bastante importante y una tijera de podar que intimidaba del tamaño que tenía: fácilmente podías cortar cualquier cosa con eso. Obviamente le agradecimos su presencia pero cuando vimos la sierra le dijimos que no se preocupe, nosotros tenemos una motosierra. El hombre ya ni se sorprendió de la cantidad de trabajo que vio que estábamos haciendo en el jardín desde que nos mudamos, con lo cual el hecho de tener una motosierra, lo vio en nosotros como algo bastante natural; algo así como esperar que un fumador tenga un cenicero en su casa.

Llegó el momento de utilizar la motosierra y la Negra se calzó unas gafas para evitar que le entre desperdicio de madera en los ojos, se puso en posición de acá vengo yo y empezó a hacer justicia con ese árbol.

Aparte de cortar todas las ramas caídas, tuvimos de encargarnos de otra rama que estaba próxima a caerse y por precaución la sacamos. El viento siguió por todo el día, con ráfagas fuertes, ruido truculento e imposibilitando la actividad al aire libre.

Nos consumió alrededor de dos horas y media hacer limpieza de todo y acomodar las ramas en los tachos. Muchos vecinos mencionando lo mismo, mientras pasaban caminando, que muchas ramas se habían roto o inclusive que se habían caído más árboles. Nunca entendí para qué comentan eso, si es para que no te sientas un salame porque perdiste tres horas de tu vida haciendo algo no programado o porque quieren darte fuerza como que el resto también está haciendo lo mismo que vos.

Tarea finalizada

Tarea finalizada

Hoy nos tocó algo que fue francamente simple de resolver, sin lesionados y sin inconvenientes materiales más que el tiempo y esfuerzo que nos tomó (quedé de cama después de estar con eso). Sabemos que es una tierra en donde hay inconvenientes naturales y tomamos todas las precauciones que podemos para no iniciar los incidentes evitables.

Agradezcan los que están en zonas sin inconvenientes y los que están en zonas con inconvenientes, los acompaño en el sentimiento.