La identidad definida en Italia
La identidad definida en Italia Soy una persona que disfruta mucho los viajes y admito que he contagiado ese inmenso placer a mis personas cercanas, incluyendo obviamente a la Negra. Hace ya unos 15 años, vinimos a Italia en donde hicimos la...


La identidad definida en Italia
Soy una persona que disfruta mucho los viajes y admito que he contagiado ese inmenso placer a mis personas cercanas, incluyendo obviamente a la Negra.
Hace ya unos 15 años, vinimos a Italia en donde hicimos la recorrida que podríamos nomenclar como clásica, Roma, Florencia y Venecia, disfrutando de todas sus bellezas arquitectónicas. Vale justo en ese momento estaba estudiando historia del arte, con lo cual sabía a la perfección qué implicaba cada escalón que se había construido y el por qué de cada uno de los capiteles de las columnas. Voy a serles franco, fue como viajar con una guía turística todo el tiempo, nada más que hoy en día apretás un botoncito de un diminuto dispositivo para que la guía te cuente puntualmente lo que querés saber, pero en este caso, la situación era básicamente que ella relataba las situaciones non stop, sin respirar y sin parar. Se podía advertir que ella disfrutaba ver todas esas construcciones y relacionarlo con lo que estaba estudiando. He aprendido mucho en ese viaje y agradezco que ella haya compartido todo su conocimiento.
Un año después de la visita a Italia, tenemos la oportunidad de irnos a vivir a Inglaterra por un tiempo, fueron pocos meses, pero valieron la pena. Yo como había vivido ya en Inglaterra, tenía un visado que me permitía trabajar, entonces cómo íbamos a quedarnos un tiempo, le ofrecí a ella sacar una extensión de ese visado así ella podía hacer lo que quería. Muy animados, empezamos el trámite recopilando papeles, labrando algunos firmados por escribanos y hasta fotos, ya que había que demostrar que estábamos en pareja hace rato ya que no estábamos casados. En el momento de la aprobación de la extensión de la residencia, la Negra tuvo una entrevista con la cónsul y desafortunadamente no aprobaron la extensión.
Aparte de esa desgracia, aparecían las dudas de cómo íbamos a hacer en migraciones ya que por otro lado, usábamos Inglaterra como pivot para un viaje previo que teníamos armado; lo cual aseguraba al menos: 3 entradas a Inglaterra, 3 pasadas por migraciones y por consiguiente 3 sufrimientos.
El primero estuvo ok, nos preguntaron varias cosas, pero luego de algunas explicaciones, pudimos entrar sin problema. En el segundo ya no la pasamos tan bien. Volvíamos de París, migraciones está después de salir del túnel o ferry que une Calais (Francia) con Dover (Inglaterra). Una muchacha empezó a hacer muchas preguntas, por qué había una visa rechazada, que venía a hacer, por qué estaba ahí y siempre con tono incriminándonos. Empecé a participar yo de la situación que inclusive me resultaba complicado de explicarlo en Español. Estuvimos una hora en donde se llevaron nuestros pasaportes, investigaron y nos terminaron dejando pasar. La pasamos mal, los nervios y stress de la Negra fueron feos y lo peor es que nos quedaba todavía una entrada a Inglaterra.
El pasaje ese por migraciones lleno de conflictos, pasó a ser un evento imprescindible en nuestra historia. Luego de haber estado en Inglaterra unos meses y de haberla pasado muy bien ahí, la Negra entendió que ese sufrimiento en migraciones, no le iba a pasar nunca más. Por consiguiente, se puso a buscar papeles de sus antepasados para poder tramitar la ciudadanía italiana, la cual ella sabía que podía conseguir, pero nunca tuvo ese impulso para hacerlo. El impulso llegó y no de la forma más amigable.
El trabajo de foco y dedicación que le puso, escribiendo hasta a las iglesias en Italiano y rastreando antepasados, fue conmovedor. Se reencontró con su historia y aparte encontró su identidad; entendió por qué es cómo es y las formas que tiene. La ciudadanía tardó 7 años en conseguirla, recuerdo que recibió un email estando en frente del Flat Iron Building en New York y celebramos felices, ser ciudadana italiana no implicaba nada, pero significaba mucho.
El fin del ciclo de la historia era volver a Italia, usando el pasaporte italiano y conocer el pueblo de dónde eran sus bisabuelos. Cavour, cerca de Turin. A fines de 2019, nos juntamos a hablar con una madre Italiana de un compañero de colegio de Julieta (nuestra hija menor) que nos anuncia que había vuelos baratos y directos por Norwegian Airlines derecho desde San Francisco hasta Milan, ni lo dudamos y sacamos pasajes para el Sprint Break, que mayoritariamente cae para mi cumpleaños y es de unos 9 días. No teníamos sacado hoteles, pero sí los pasajes. Luego el Coronavirus hizo que tengamos que cancelar los tickets y ver qué hacíamos. Mas de un año y medio después de eso, volvimos a sacar tickets, pero esta vez hoteles y con todo un panorama mejor definido.
Esto lo estoy escribiendo desde Roma, al día siguiente de haber llegado y feliz por poder haber estado con ella cuando pasamos por migraciones de Italia y ella con su pasaporte sonreía sabiendo que el ciclo se estaba cumpliendo.